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Prólogo y Agradecimientos

Para describir el impacto del euro en la construcción europea, Jean Boissonnat* intitula su libro: “La Revolución de 1999”. En efecto, el euro no es únicamente un simple cálculo de conversión entre monedas que sólo afectaría a las relaciones monetarias con nuestros socios de la zona euro. Implica también otra cultura económica, así como nuevas relaciones con los ciudadanos del conjunto de la Unión Europea y del resto del mundo. Evidentemente, el euro no es la causa de los profundos cambios sociales que vivimos, pero nos ayuda a adaptarnos a ellos.

No se pueden adquirir los privilegios de una moneda internacional sin satisfacer ciertas obligaciones que no se limitan a los criterios de convergencia o a las restricciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Tener una moneda cuyo valor intrínseco está garantizado por un banco central independiente supone profundos ajustes que no son evidentes y que los ciudadanos europeos deben aprender a integrar en su enfoque de la sociedad. Ahora bien, ¿cuántos dirigentes han realmente integrado en su discurso el abandono de las devaluaciones competitivas de su moneda que anteriormente compensaban las subidas exageradas de los costes? O también el abandono de una política de déficit público crónico y de un endeudamiento público excesivo vinculado a un nivel de vida por encima de nuestros medios e insostenible ya que legaba a las generaciones futuras el peso de sistemas sociales y de pensiones mal adaptados a la inevitable globalización de la economía y al envejecimiento de la población europea.

 

Jean-Jacques Schul, président de l'Association Promeuro

Por lo tanto, no es casual si un programa inicialmente orientado únicamente al euro desemboca en textos que también cubren la diversidad cultural, económica y política en Europa, así como la ciudadanía. “Una moneda única, hay que merecerla”, recuerda regularmente Jean- Claude Juncker* Presidente del Eurogrupo y Jefe del Gobierno del Gran Ducado de Luxemburgo.

¿Cuánto vale en los mercados internacionales una moneda que no tiene gobierno para sostenerla? Ninguna de las uniones monetarias europeas del siglo XIX que obviaron una unión política ha podido sobrevivir y la debilidad de algunas monedas nacionales europeas era debido más a la falta de confianza en su gobierno que a su economía. Si los ciudadanos europeos quieren mantener la posición que antaño tuvieron en el mundo, deberán adaptar el sistema político europeo a las exigencias de un mundo moderno más integrado.

Los cambios sociales que vivimos son desconcertantes, como lo prueba la oposición a la globalización, inventada sin embargo por los Europeos en el siglo XV. Además, las cuestiones monetarias y económicas son complejas. Por ello, el material didáctico que sigue puede parecer complicado por momentos. No obstante, PROMEURO y AEDE esperan que con este apoyo, el profesor podrá explicar con mayor rigor a los jóvenes sus nuevas responsabilidades en un mundo en el que la búsqueda de hegemonía es sustituida por la división de soberanía, condición de una paz duradera en la era posmoderna.

El programa “Formeurope” ha sido desarrollado por PROMEURO conjuntamente con AEDE y varias organizaciones de promoción europea incluidas principalmente la sección belga de la Unión de los Federalistas Europeos (http://www.uef.be), la Liga Europea de Cooperación Económica (http://www.elec.easynet.be),, el Forum Permanente de la Sociedad Civil Europea (http://www.europa-jetzt.org/forume).

Este programa no hubiera sido posible sin el trabajo realizado sobre los programas anteriores en francés de PROMEURO por INTELVIDERE (http://www.intelligere.biz) y el apoyo financiero del Banco Europeo de Inversiones (http://www.bei.org) y de la Comisión Europea (http://ec.europa.eu/index_fr.htm).

 

Jean-Jacques Schul, Presidente de PROMEURO

      

“La Unión Monetaria es una cuestión de paz y de guerra.”
Helmut Kohl*, antiguo Canciller de la República de Alemania

 
“El euro no es un simple artilugio futurista. Asegurar, gracias a la cohesión y a la solidaridad de los países miembros de la Unión Europea, este aumento de productividad, de potencial económico y financiero, que garantizará un crecimiento sano, dando nuevas esperanzas a la juventud que llega.»

Pedro Werner*, Primer Ministro Honorario del Gran Ducado de Luxemburgo, septiembre de 1997.

 

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