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Contenido
- 1. El Euro
- 2. Las culturas socioeconómicas de la Unión Europea (UE)
- 3. Los valores y símbolos europeos
- 4. La UE en e Mundo
- 5. La ciudadanía europea
- 6. Diversidad cultural en la Unión Europea (UE)
- 7. Integración Política Europea
- 1.2.1. Antes del euro
- 1.2.2. Preparando el euro
- 1.2.3. Con el Euro
- 1.2.4. Criterios de convergencia
- 1.2.5. Billetes y monedas en euro
Preguntas de la búsqueda
Europe in the making - La historia del euro
1.2.3. Con el euro
1.2.3.1. Medidas provisionales
1.2.3.1.1. ¿A partir de cuándo la marcha hacia la UEM se volvió irreversible?-
Como se puede uno imaginar, numerosas voces se elevaron para poner en duda la obligación de realizar la UEM durante su fase preparatoria. Sin embargo, el Tratado de la Unión Europea –también llamado Tratado de Maastricht, en virtud del nombre de la ciudad holandesa donde se firmó– fue ratificado por las instancias democráticas habilitadas de todos los Estados miembros a partir de 1993. El Tratado estipula que la UEM tendrá lugar. Era pues un hecho adquirido. El protocolo sobre el paso a la tercera fase de la UEM precisa: “Las Altas Partes Contratantes afirman que la firma de las nuevas disposiciones del tratado relativas a la UEM confiere al camino hacia la tercera fase de la UEM un carácter irreversible.”.
1.2.3.1.2. ¿Qué etapas han marcado la ruta hacia la UEM?-

Anuncio del lanzamiento del ecu por VGE (recoger, enviar al capítulo ecu y poner otra cosa).
Las principales etapas han sido:- Julio de 1990: desde 1957, las recomendaciones del Tratado de Roma en cuanto a liberalización de los mercados de capitales habían permanecido sin grandes efectos. Gracias al Acta Única, esta liberalización se vuelve efectiva en la mayoría de los Estados miembros de la Unión. Así comienza la fase I de la marcha hacia la UEM.

El Tratado de Roma- 1992 y 1993: referendos en Dinamarca y Francia; revelan una desconfianza popular hacia la forma en la que se realiza la unión monetaria. El Tratado de la Unión Europea se ratifica, pero las instancias públicas declaran percibir la importancia de una mayor participación de los ciudadanos en la integración europea.
- Enero de 1994: inicio de la fase II. Creación del Instituto Monetario Europeo (IME) cuya sede se sitúa en Frankfurt. Es el precursor del futuro BCE que administrará la moneda única.
- Diciembre de 1995: cumbre de Madrid; cambio del nombre de la moneda única –será el euro– y aceptación del plan de su adopción prevista para 1999.
- Diciembre de 1996: cumbre de Dublín; aceptación del estatuto jurídico del euro, de las disposiciones para la conversión de 1 a 1 entre ECU y euro y del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que define los límites de las divergencias potenciales de las políticas presupuestarias conducidas por los Estados miembros de la futura UEM.
Personalidades Del Glosario“Europa tendrá su moneda única o no será.”
Jacques Rueff *, antiguo Presidente del Banco de Francia.
1.2.3.1.3. ¿Qué consideraciones han prevalecido para elegir el nombre de la moneda única ?-
Es el Consejo Europeo de Madrid (15 y 16 de diciembre de 1995) el que decidió llamar la futura moneda única “euro”: “El Consejo considera que el nombre de la moneda única debe ser el mismo en todas las lenguas oficiales de la Unión Europea teniendo en cuenta la existencia de los distintos alfabetos.”. Se trata de un nombre completo, no de un prefijo que precedería los nombres de las monedas nacionales. Además, el Consejo precisa que se utilizará “el nombre específico «euro» en vez del término genérico «ECU» empleado en el tratado para designar la unidad monetaria europea” (Extracto de las conclusiones de la cumbre de Madrid, 15-16 de diciembre de 1995).
En las versiones en lenguas latinas del tratado, la moneda única se denomina “ecu” en masculino, refiriéndose así tanto a la unidad de cuenta como a la moneda. En las versiones en las otras lenguas, el término se escribe “ECU”, refiriéndose sólamente al ecu oficial, unidad de cuenta. Los quince Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la cumbre de Madrid pusieron fin a esta ambigüedad al sustituir los términos genéricos “ecu” o “ECU” por “euro”. Esta “interpretación” autorizada del texto recalca la diferencia radical entre el ECU, cesta de monedas, y la moneda europea “de pleno derecho” Este cambio emana más de una voluntad política de los dirigentes europeos que de la población. En efecto, los sondeos llevados a cabo en esa época demuestran que una mayoría de la población europea, incluso en Alemania, prefería el nombre de “ecu”.
1.2.3.1.4. ¿Cuándo se tenía que realizar el paso a la UEM?-
El Tratado de la Unión Europea preveía dos fechas:
- el 1 de enero de 1997, si una mayoría de países cumplía los criterios de convergencia (según la valoración del Consejo que decidía sobre informe de la CE y del IME - artículo 109 J.3);
- el 1 de enero de 1999, para los países que cumplieran los criterios de convergencia (artículo 109 J.4). El Protocolo sobre el paso a la tercera fase de la UEM precisa: “Si al final de 1997 la fecha del principio de la tercera fase no se ha fijado, los Estados miembros concernidos, las instituciones de la Comunidad y los otros organismos concernidos efectúan con diligencia todos los trabajos preparatorios durante el año 1998, con el fin de permitir a la Comunidad entrar irrevocablemente en la tercera fase (de la UEM) el 1 de enero de 1999.”
En dicha fecha, los países que cumpliesen los criterios de convergencia tenían que participar automáticamente en la UEM, salvo aquellos que habían negociado una cláusula de excepción (cláusula opt-out). No había un número mínimo de países.
Dado que la convergencia económica era insuficiente en 1997, el paso a la moneda única fue pospuesto a 1999.
1.2.3.1.5. ¿Cuál ha sido el calendario real de realización de la UEM y del paso a la moneda única?-
1997: año de referencia para el examen de la convergencia.
Mayo de 1998: principio de la fase III-A. Examen de paso según los criterios de convergencia para determinar los países que participan en la moneda única. Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea anunciaron, sobre la base de las recomendaciones de la Comisión Europea (CE) y del Instituto Monetario Europeo (IME), los países que participarían en la Unión Económica y Monetaria (UEM) a partir del 1 de enero de 1999. Anteriormente, sus propuestas se habían discutido en el Parlamento Europeo (PE). Los países finalmente elegidos para poner en circulación el euro fueron: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal. El 2 de mayo, se fijan los tipos de conversión cruzados entre las monedas que participan en la UEM. Se nombra a los miembros del Comité Ejecutivo del BCE y a su presidente, el holandés
Willem Duisenberg*.

Willem Duisenberg
También en 1998, el Reino Unido y Dinamarca hacen valer la cláusula “opt-out” concedida en el Tratado de la Unión Europea y posponen su adhesión. Es el año de la última alineación de los
tipos de cambio*, y en particular de la entrada del dracma griego (GRD) en el SME, con vistas a su participación en la UEM en enero de 2001, tras haber cumplido los criterios de convergencia. Suecia, admitida en 1995 en la UE con la opción de unirse más tarde a la UEM, confirma su posición.
A partir del 1 de enero de 1999: inicio de la fase III-B de la UEM. Instauración del SEBC y del BCE, definición de la normativa correspondiente, fijación irrevocable en euros de los tipos de conversión de las monedas de los Estados miembros de la UEM, política monetaria centralizada, emisiones de títulos en euro y creación de una masa crítica de euros.
En dicha fecha, las monedas nacionales de los Estados participantes son por lo tanto sustituidas por el euro que se convierte en moneda de pleno derecho. El BCE efectúa su política monetaria en euro. Los países emiten títulos y sellos que, al igual que los impuestos, pueden pagarse en euros. Los particulares pueden tener cuentas en euros y hacer transferencias en euros: el euro es una moneda escrituraria. Las operaciones interbancarias y las Bolsas ya no utilizan más que el euro.
En un referendo del 28 de septiembre de 2000, los daneses confirman su rechazo al euro.
Del ECU al euro
© Promeuro - Imagen 1.2.3a
1.2.3.2. La realización efectiva de la UEM
1.2.3.2.1. ¿Cómo se ha llevado a cabo la introducción del euro?-
El euro se introdujo por un doble “big-bang”, es decir, por importantes cambios en dos fechas precisas.
- En primer lugar, el 1 de enero de 1999, el euro se convierte en la moneda oficial de once países miembros de la UEM (Grecia se une a estos países el 1 de enero de 2001) y los billetes y las monedas nacionales son los signos monetarios. La relación entre ellas es fija y está determinada por los tipos de conversión oficiales y fijos.

Tipo de cambio y de conversión con relación al euro
© Promeuro - Imagen 1.2.3b- En segundo lugar, el 1 de enero de 2002, inicio de la fase III-C: introducción de las monedas y billetes en euro que circulan durante algunas semanas en paralelo con los signos monetarios nacionales. El euro se convierte así en moneda fiduciaria* paralela mientras que para las transacciones escriturarias*, el euro se vuelve obligatorio. El tratado prevé que la sustitución de los billetes y monedas nacionales se finalice a más tardar el 30 de junio de 2002. En realidad, su último día de existencia se avanzó al 28 de febrero para la mayoría de los países, pero, en Alemania, oficialmente el 31 de diciembre de 2001 (en la práctica hasta el 28 de febrero de 2002), en los Países Bajos el 27 de enero, en Irlanda el 9 de febrero y en Francia el 17 de febrero.

Jacques Santer
“Durante un período de máximo 12 meses después de la decisión de lanzar la unión monetaria, todos los preparativos deberían de haberse terminado para el paso a la unión monetaria. El 1 de enero de 1999 a más tardar, la Unión tendrá una moneda europea de pleno derecho con una política monetaria única conducida en moneda europea. No obstante, como las monedas nacionales se seguirán utilizando en el comercio al por menor, los bancos instalarán sistemas que les permitirán combinar un acceso al mercado financiero en moneda europea con cuentas en moneda nacional para sus clientes.”
Jacques Santer *, presidente de la UE.
1.2.3.2.2. ¿Qué modalidades particulares han prevalecido durante el periodo de transición?-
El período de transición se extendió del 1 de enero de 1999 al 1 de enero de 2002. La extensión de este período se fijó a petición de los bancos centrales, para permitirles producir y establecer el importante volumen de billetes y de monedas en euros. Durante estos tres años, el euro es la moneda oficial de los once –posteriormente doce– países de la “zona euro”. La paridad* entre las monedas nacionales de los países de la UEM y el euro se fija “irrevocablemente” para cada país participante (véase imagen 5b). Era por lo tanto indiferente tener una moneda u otra. Durante este período, se emiten las deudas públicas y las cotizaciones de las acciones en Bolsa pasan todas al euro. Nadie puede verse obligado ni impedido de utilizar el euro: principio de “ni obligación, ni prohibición”. Los bancos y los comercios abren una doble contabilidad y utilizan una doble (o triple, si se incluyen los precios unitarios al peso) indicación de los precios.
En aplicación del principio de “ni obligación, ni prohibición”, cada particular es libre de convertir su cuenta en euros a partir del 1 de enero de 1999. En realidad, poca gente aprovechó esta disposición: a mediados del 2001, menos del 10 % había cambiado libremente su cuenta al euro. Por consiguiente, los activos en cuentas bancarias fueron convertidos automáticamente en euros al mismo tipo, así como las pensiones, las remuneraciones, etc., a partir de finales de 2001. Las deudas y los créditos expresados en monedas nacionales se convirtieron en euros, sin afectar a las otras cláusulas contractuales y, en particular, a los tipos de interés.
En junio de 2002 a más tardar según el tratado, en los hechos en marzo de 2002, el euro se convirtió en el único medio de pago* con valor liberatorio en toda la UEM. Las monedas nacionales de los países participantes desaparecieron entonces completamente.
Los billetes y las monedas nacionales restantes que ya no tenían curso* legal pudieron entregarse a los bancos comerciales o a los bancos centrales de acuerdo con un calendario que fue determinado por los planes de cambio nacionales. Hasta el 30 de marzo de 2002, todo banco central* intercambiaría gratuitamente billetes de cualquier moneda de un país miembro de la UEM por el euro. El calendario de realización del euro está indicado en la página web Europa de la Comisión Europea: europa.eu.int
1.2.3.2.3. ¿A qué tipos se convierten las monedas nacionales en euro?-
Se trata de un tipo de conversión y no de cambio. En efecto, a partir de 1999, las monedas nacionales de los países de la UEM y el euro son una sola y misma moneda. No hay cambio en la medida en que el tipo ya no puede “cambiar”. ¡Esta es la razón por la que se habla de tipo de “conversión”! Como no hay riesgo, los tipos de compra y de venta del euro son idénticos y las operaciones de conversión pueden hacerse sin gastos de cambio.

Últimas fechas de intercambio de los billetes y monedas nacionales
© Promeuro - Ilustración 1.2.3c
Los tipos de conversión a los cuales se intercambian las monedas nacionales por el euro se determinaron el 1 de enero de 1999. Antes de esta fecha, el único tipo de cambio conocido con certeza era el del ECU, sustituido por el euro al tipo de 1 ECU para 1 euro. No se revelaba de antemano el método de fijación de los cursos de las monedas nacionales pero todo hacía pensar que el método seguido sería el aplicado en los cambios anteriores de una unidad de cuenta* europea a otra. El principio adoptado era que se mantenía el valor exterior de las monedas nacionales. Al transponer los tipos de cambio de las monedas nacionales en euros conservando al mismo tiempo el tipo de 1 ECU del 31 de diciembre de 1998 en 1 euro, se garantizaba que la relación entre las monedas nacionales y las monedas extranjeras no se vería afectada por el cambio. Eso explica los extraños tipos de conversión entre las monedas nacionales y el euro.
El marco jurídico del euro preveía que la conversión debía efectuarse con seis cifras significativas para evitar redondeos que favorecieran a una de las partes contratantes. Además, toda conversión debe hacerse de 1 euro hacia la moneda nacional y no al revés. Toda conversión entre dos monedas nacionales debe pasar por los tipos oficiales de conversión con el euro.
1.2.3.2.4. ¿Cómo se han convertido las monedas nacionales en euro y viceversa para transacciones contractuales o financieras?-
Estas cuestiones están reguladas por los artículos 4 y 5 del reglamento n° 1103/97 del Consejo del 17 de junio de 1997.
En primer lugar, es necesario partir del tipo de conversión oficial expresado por el contravalor de un euro en cada una de las monedas nacionales de los Estados miembros participantes (1 euro = X divisa* nacional y no el revés). Estos tipos incluyen obligatoriamente seis cifras significativas (decimales = 6 - unidades). Por ejemplo: 1 euro = 40,339 9 LUF, de ahí 4 (6 - 2) decimales.
Por consiguiente, se debe necesariamente dividir el importe en moneda nacional por el tipo de conversión en totalidad para obtener su equivalente en euro y multiplicar el importe en euro por este mismo tipo para llegar al equivalente en moneda nacional. Hay que tener en cuenta que con la libra irlandesa, se obtendrá un importe más elevado en euros que en moneda nacional.
Toda suma de dinero que deba convertirse de una moneda nacional hacia otra tiene que convertirse en primer lugar en euros; este importe, que no puede ser redondeado en menos de tres décimas, se reconvierte a continuación en la otra moneda nacional. No puede utilizarse ningún otro método de cálculo, salvo si produce los mismos resultados.
1.2.3.2.5. ¿Cómo se redondean los importes convertidos en euro ?-
Los importes en euro están siempre representados con dos cifras después de la coma (se trata de los céntimos). Cuando se realiza una conversión, si la tercera cifra después de la coma está comprendida entre 0 y 4, hay que redondear hacia abajo; cuando está comprendida entre 5 y 9, se redondea hacia arriba.
Ejemplos:
1 000 FRF representan 152,449 euros es decir 152,45 euros;
500 LUF representan 12,3947 euros es decir 12,39 euros.
1.2.3.2.6. ¿Cómo entender los nuevos precios?-
Durante el período preparatorio y durante los meses de circulación paralela del euro y de las monedas nacionales, los precios indicados en los comercios, así como las nóminas, las aportaciones de pensiones o los extractos de cuenta bancaria se expresaban a la vez en la moneda del país y en euro. En el 2001, varias empresas ya habían impreso en las nóminas el contravalor en euros para familiarizar a sus asalariados con el importe en euros.
Los comercios y los bancos distribuyeron simples calculadoras o tablas de conversión que facilitaban la conversión de la moneda única hacia la antigua moneda nacional y viceversa. Para una utilización durante el período de doble circulación, se adaptaron incluso calculadoras con un sistema “duocambio” que indicaba la vuelta en moneda nacional y en euro. Antes de estar completamente acostumbrados al euro, los europeos se encontraron por lo tanto en sus propios países en la situación de un turista que visita un país extranjero y que debe convertir los precios indicados a su moneda nacional para poder entenderlos. Después de un período de adaptación, y con precios, salarios, impuestos, extractos bancarios, pensiones, etc., expresados en euros, la mayoría de los europeos se acostumbrarían “a pensar” en euros y ya no necesitarán una referencia a su antigua moneda nacional. El período de adaptación fue corto para la mayoría de los ciudadanos europeos.
1.2.3.2.7. ¿Qué ha sido de los contratos expresados en ecu o en moneda nacional?-
El paso al euro no requiere ninguna intervención debido a la norma de continuidad de los contratos. Los importes en ecus o en monedas nacionales son considerados automáticamente y sin ninguna intervención como convertidos en euro al tipo de conversión fijo oficial. Los tipos de interés vinculados a estas obligaciones no cambian, como tampoco lo hacen las otras cláusulas de los contratos. El mero cambio de denominación de la moneda no implica por lo tanto ninguna otra modificación del contrato, excepto si hay un acuerdo específico entre las partes contratantes. El acuerdo sobre el estatuto jurídico del euro consagra así el principio de continuidad de los contratos, al englobar el término “contrato” los contratos escritos, orales y tácitos. Por ejemplo, un sello comprado y redactado en moneda nacional para franquear un determinado tipo de correo sigue siendo válido para ese tipo de correo después del paso al euro siempre y cuando la tarifa no cambie. El capital de una empresa se convierte automáticamente en euros con dos decimales, si los accionistas no realizaron ninguna gestión para modificarlo. Hay que tener en cuenta que algunos países tomaron disposiciones para facilitar la conversión del capital de una empresa redondeando el resultado a la unidad más cercana. Sin embargo, no se debe olvidar que estas disposiciones sólo eran válidas para documentos firmados antes del 31 de diciembre de 2001. Todo contrato o documento oficial redactado en moneda nacional con posterioridad a esa fecha era considerado ilegal ya que se formulaba en una moneda que ya no tenía curso legal.
1.2.3.2.8. ¿Se han depreciado nuestros activos monetarios?-
El cambio de unidad monetaria no es sinónimo de inflación* o de expoliación del ahorrador, del rentista o del pensionista. El “valor relativo” de nuestros activos monetarios sigue siendo idéntico antes y después del euro. La moneda única se administra en un marco institucional riguroso cuyo objetivo es la estabilidad de los precios de la cual deriva la estabilidad del poder adquisitivo. La independencia del SEBC constituye una garantía del respeto de sus misiones y lo pone a salvo de las tentaciones inflacionistas. Además, solamente los países cuyas economías convergieron suficientemente participan en la UEM.
La unión monetaria no es una nueva
reforma monetaria*. Los activos monetarios, así como los créditos, son sencillamente convertidos en euros al mismo tipo que los precios de las mercancías. Por supuesto, los valores nominales de las obligaciones y de los títulos siguen variando en función de las fuerzas del mercado.
1.2.3.2.9. ¿Cuál ha sido el coste del paso a la moneda única y quien ha soportado su peso?-
El coste del paso al euro es difícil de calcular. Durante un tiempo, los ciudadanos, las empresas y sobre todo los bancos tuvieron que hacer un esfuerzo considerable. Las estimaciones varían mucho en función de los métodos utilizados y los presupuestos presentados por los bancos varían considerablemente. Las cifras proporcionadas son difíciles de interpretar, pues algunas incluyen gastos vinculados a otros acontecimientos que se producen simultáneamente (adaptación de la informática al paso del año 2000) así como lucros cesantes (pérdida de las comisiones de cambio). Se preveía que los ciudadanos no tuvieran que soportar directamente ningún coste, dado que el intercambio de las divisas* nacionales por el euro debía de hacerse sin gastos para ellos, de acuerdo con el principio propuesto por la CE, en virtud del cual no debe facturarse al cliente toda operación obligatoria.
También es importante considerar, más allá del coste inmediato, los beneficios que el ciudadano europeo ha obtenido y obtendrá con la moneda única. En otras palabras, es necesario comparar el coste del paso al euro con el coste, difícil de calcular pero muy elevado, de la ausencia de moneda única. Estos esfuerzos son menos penosos si los ajustes*, por ejemplo de los sistemas informáticos, se han realizado con previsión.