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Contenido
- 1.2.1. Antes del euro
- 1.2.2. Preparando el euro
- 1.2.3. Con el Euro
- 1.2.4. Criterios de convergencia
- 1.2.5. Billetes y monedas en euro
- 1. El Euro
- 2. Las culturas socioeconómicas de la Unión Europea (UE)
- 3. Los valores y símbolos europeos
- 4. La UE en e Mundo
- 5. La ciudadanía europea
- 6. Diversidad cultural en la Unión Europea (UE)
- 7. Integración Política Europea
Preguntas de la búsqueda
Europe in the making - La historia del euro
1.2.1. Antes del euro
1.2.1.1. ¿Ha habido, en el pasado, otros intentos de unión monetaria en Europa?-
La historia demuestra que hay una constancia en la relación de los hombres con sus monedas: las experiencias de alianzas monetarias se han repetido varias veces. En la Antigüedad, las ciudades griegas se alían para acuñar una moneda común y, más tarde, Roma se impone como capital del mundo al poner en circulación su moneda en todos los territorios conquistados. Por otra parte, la Edad Media experimenta periodos en los que una moneda única se impone; otros periodos le suceden en el transcurso de los cuales las divisas locales o nacionales se afirman (dan fe de ello las experiencias de Luxemburgo, Cataluña y Escandinavia).
Imperio romano. Adriano. Aureus, oro. 134 a. C. (fotografía Wenger).
En 1834 las regiones alemanas se reunieron bajo la égida de Prusia en una unión aduanera (Zollverein) que llevó en 1871 al Münzverein, unión monetaria total que dio lugar en 1875 al Reichsmark. No es hasta 1948, tras una reforma monetaria*, que nace el Deutsche Mark (DEM). De 1865 a 1914, Bélgica, Francia, Italia y Suiza, crearon una unión monetaria llamada la Unión Latina, a la que Grecia se adhirió posteriormente. En 1873 son los tres países escandinavos –Dinamarca, Suecia y Noruega– quienes forman una unión monetaria que se mantuvo hasta 1924.
Imagen: “Una moneda única para Europa: Victor Hugo ya tenía la idea en mente”
© Promeuro – Imagen 2a
1.2.1.2. ¿Y en el pasado más reciente?-
El período entre las dos guerras mundiales origina, en los Estados soberanos, la necesidad de organizar sus relaciones económicas y monetarias (Conferencia de Génova en 1922). Esta época coincide con la pérdida progresiva del estatus de la libra esterlina (GBP) como moneda internacional de referencia. Se considera esta lenta mutación como la prueba de que el Sistema Monetario Internacional requiere de una
hegemonía*, asegurada oficialmente por Estados Unidos a partir de 1944 solamente. El régimen de tipos de cambio fijos impone entonces
ajustes* de precios que originan niveles de desempleo desastrosos, políticamente inaceptables. Pero nacionalismos exacerbados que caracterizan este período, la insuficiencia de conocimientos económicos, los errores de apreciación de los responsables políticos, el apego a las referencias del pasado y la presión mal dirigida de la opinión pública siguen determinando políticas monetarias nacionales “acosadas por las circunstancias”. Los desórdenes financieros entre Estados, causados por devaluaciones competitivas (cuanto más se devalúa la moneda de un país con respecto a la de los demás países, los precios de sus productos son comparativamente más bajos en los mercados internacionales) se repiten regularmente.
1.2.1.3. ¿No podía regular los problemas monetarios europeos el Sistema Monetario Internacional establecido después de la segunda guerra mundial?-
En la inmediata posguerra, el acuerdo de
Bretton Woods* (1944) trata de hallar una solución financiera mundial e ignora pura y simplemente la eventualidad de una organización regional: los estatutos del Fondo Monetario Internacional (FMI) no la mencionan. Se considera entonces que el sistema de
tipos de cambio* fijos instaurado en torno a la nueva moneda de referencia internacional, el dólar convertible en oro, bastará para mantener la estabilidad del Sistema Monetario Internacional.
En abril de 1949, la Conferencia Económica de Westminster, organizada por el Movimiento Europeo en el arranque del Congreso de La Haya (1948), propone una resolución a favor de una unión monetaria europea.
Winston Churchill* declara allí que esa conferencia pone en marcha un proceso que llevará a la unión de Europa.
1.2.1.4. ¿Cuáles son las primeras manifestaciones de una unión monetaria europea?-
En 1950, la puesta en marcha del
plan Marshall* exige la mejora de los modos de pago intraeuropeos, dando lugar a la creación de una Unión Europea de Pagos (UEP), en el marco de los diecisiete países de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) y substituye un sistema de compensación* multilateral al estrecho sistema de los acuerdos bilaterales de pago: por cada participante, se establece a final de mes una posición acreedora o deudora que da lugar a un pago.
En este sistema, los excedentes y déficits* de cada país miembro son compensados para alcanzar un saldo multilateral regulado no en oro o en USD, sino esencialmente en créditos.
Imagen © Promeuro – Imagen 1.2.1b
Llamada de los usuarios del esperanto para una moneda única en Europa
Los acuerdos de Bretton Woods en la página web ibiblio: www.ibiblio.org
Ayuda vídeo (retomar aquí la que aparecía en la cuestión 1.1)/(enviar la de los Padres fundadores a la cuestión 1.7)
La UEP adopta una unidad de cuenta europea (UCE) definida como el USD, por un mismo peso de 0,888 gramos de oro fino. Los países miembros declaran un tipo de cambio entre su propia moneda y la UCE. De este modo, se considera a la UEP como “unión monetaria regional” sin que ello implique una verdadera cooperación monetaria. Es la época de la “transferibilidad”* de las monedas, esto es, la posibilidad de utilizarlas entre países que participan en una zona monetaria determinada –como la UEP– bajo control de un reglamento de cambios, aplicado a ciertas operaciones en el interior de la zona. Como constan del mismo peso de oro, 1 UCE = 1 USD.
En 1958, la UEP desaparece y deja paso al Acuerdo Monetario Europeo (AME). Se adopta la misma unidad de cuenta que la de la UEP. La AME instituye un Fondo Europeo destinado a proporcionar créditos a los países que atraviesan dificultades de
balanza de pagos*. Es la época de la “convertibilidad” * –al menos externa– de las monedas. Substituye a la “transferibilidad”: los no residentes pueden cambiar libremente las monedas por oro o por divisas. Más tarde, la convertibilidad total (externa e interna) se generaliza.
1.2.1.5. ¿Había previsto el Tratado de Roma una unión monetaria?-
En 1957, los redactores del Tratado de Roma, que instituyó la Comunidad Económica Europea (CEE), se preocuparon poco de la identidad monetaria: el sistema establecido en Bretton Woods tenía la misión de regular en el plano internacional las relaciones financieras entre Estados, y la experiencia de la UEP había contribuido a instaurar, si no una verdadera cooperación, al menos unas relaciones ordenadas entre las naciones europeas.
Ello explica la timidez de las disposiciones de orden monetario previstas en ese Tratado: coordinación de las políticas monetarias (art. 105), libre circulación de capitales (art. 106), estabilidad de los tipos de cambio (art. 107), equilibrio de la balanza de pagos (art. 108 y 109).
El Tratado de Roma en la página web Europa de la Comisión Europea: www.europa.eu.int
1.2.1.6. ¿Cómo y por qué nació la idea de una unión económica y monetaria (UEM)?-
A partir de los años sesenta, la evolución de la situación monetaria internacional modificó profundamente el contexto y dio una nueva orientación a la identidad monetaria europea.

Vídeo: Breve historia del euro.
Desde 1962, en su programa monetario, la Comisión Europea (CE) recomienda una cooperación monetaria entre los bancos centrales de los países miembros. Esta recomendación tuvo efectos más o menos tardíos: se decidió crear un Comité de los Gobernadores de los bancos centrales el 8 de mayo de 1964.
También en 1962, la primera expresión monetaria de la Comunidad, la unidad de cuenta (UC) es definida con un objetivo de continuidad, como la UCE, por el mismo peso de oro fino que el del USD. La UC se aplica al presupuesto, a la tarifa aduanera común y se vincula a las monedas europeas para establecer los tipos de cambio especiales utilizados en los importes compensatorios agrícolas.
A inicios de los años setenta, la inestabilidad del dólar y su consiguiente especulación con fluctuaciones excesivas de los tipos de cambio son el punto de partida para la búsqueda de una zona monetaria europea en la que los tipos fuesen estables pero ajustables. La creciente diferenciación de las políticas monetarias de los Estados miembros y el desarrollo de las sociedades multinacionales ponen de manifiesto la falta de coordinación monetaria en el seno de la CEE.
“A falta de una reforma que conlleve la creación de una verdadera moneda internacional, es la utilización de varias monedas nacionales como instrumentos de reserva la que se substituye a las formas ausentes y acrecenta aún más la inestabilidad del Sistema Monetario Internacional”
Encyclopédia Universalis, 1982, p. 209-213 (de acuerdo con las teorías del economista
Robert Triffin*).
Es en este contexto que se desarrolla la impulsión monetaria europea cuyas primeras manifestaciones son el plan Barre* (1969) y el informe
Werner* (1970). Este último constituye la primera expresión verdadera de la voluntad europea de crear una unión económica y monetaria.

Imagen: Los antecedentes del euro
© Promeuro – Imagen 1.2.1c
1.2.1.7. ¿Por qué no elaboraron los europeos su propio sistema monetario en el momento en que los acuerdos de Bretton Woods se desplomaron?-
Los acuerdos de Bretton Woods se desplomaron principalmente porque Estados Unidos consideraba que las medidas anti-inflacionistas, necesarias para preservar el vínculo entre el USD y el oro, eran incompatibles con los déficits públicos* ligados a la continuación de la guerra de Vietnam. Cuando el Sistema Monetario Internacional se derrumba tras el abandono del vínculo con el oro que constituía un factor estabilizador de las monedas, los europeos no crean su propia unión monetaria a pesar de las recomendaciones de Werner.
¿Por qué? Porque varios países consideran que no les beneficia seguir manteniendo un régimen de cambios fijos. Alemania deja que el DEM se aprecie para no tener que importar la inflación mundial originada por la primera crisis del petróleo de 1973. En cambio, Francia, Italia y el Reino Unido esperan obtener un crecimiento económico devaluando sus monedas para estimular la demanda pública (como lo hacía Estados Unidos). Esas devaluaciones no les proporcionaron los beneficios esperados, pues la devaluación de sus monedas alimentó la inflación doméstica e impuso tipos de interés elevados que frenaron el crecimiento. No es hasta 1983 cuando Francia se da cuenta de que esa postura no tiene salida, mientras que en Alemania, los tipos de interés más débiles bajo el régimen de tipos de cambio flotantes aseguran al país un crecimiento superior en la Comunidad. La política de estabilidad monetaria de Alemania se convierte entonces en el modelo para Europa. El Reino Unido prosigue, por su parte, una vía diferente. En respuesta al desafío de la globalización de los mercados, opta por una política de liberalización de su economía. Con ello, no sólo da un empujón a su recuperación, sino que también desarrolla una estrategia que otros seguirán más tarde. En esa época, no obstante, esta política coloca al Reino Unido en una dirección diferente a la seguida por la mayoría de sus socios continentales.
En el ámbito europeo, la necesidad de hegemonía tras el vacío dejado por el abandono de la paridad del oro del USD por Estados Unidos asegura ese puesto a Alemania debido a la dimensión de su economía y al éxito de su política de estabilidad monetaria.